¿Que es lo que conocemos vulgarmente como contracturas?

Los Puntos Gatillo Miofasciales (PGM) o vulgarmente denominados contracturas, son focos hipeirritables que se encuentran dentro de una banda tensa del músculo. Generan dolor a la compresión e incluso pueden dar sensaciones dolorosas a distancia del punto que se comprime.

Además del dolor, pueden producir sensación de rigidez, restricción de la movilidad, espasmo de otros músculos, dolor al movimiento y al estiramiento de la musculatura, debilidad e incluso alteraciones de la sensibilidad de la piel.

El dolor muscular puede aparecer tras sobrecargas, sobreuso, sobreestiramientos, traumas, desuso y por desequilibrios musculares y/o biomecánicos que conllevan un sobreesfuerzo de musculatura adyacente. Este puede mantenerse en el tiempo y desencadenar en un dolor crónico debido a factores perpetuantes del dolor como pueden ser actividades prolongadas en una misma posición (sentado, de pie, brazos arriba…), movimientos repetitivos durante el desempeño de una actividad, patrones de elevación y transporte de cargas, estrés etc.

Dentro de los PGMs existe un acortamiento de los sarcómeros (que son la unidad de contracción de las células musculares) lo que consume energía de la zona y conlleva a una hipoxia de esa región (falta de oxígeno). Esto, estimula la liberación de sustancias que alteran a los receptores de dolor de la zona y generan sensaciones dolorosas.

Por otro lado, para poder entender por qué un PGM puede generar dolor a distancia es necesario explicar el mecanismo de convergencia nerviosa. Los nervios llevan la información hasta la médula espinal (estructura cilíndrica que va desde la región del cuello hasta la zona lumbar protegida por las vértebras y desde la que salen y entran nervios en cada nivel vertebral). Ésta está dividida en diferentes niveles (como si fueran pisos). Muchas informaciónes de diferentes regiones llegan al mismo nivel medular y allí se genera una convergencia de información. Las sensaciones dolorosas de los PGMs pueden amplificar la información y llegar a otros niveles, pudiendo transmitir a nuestro cerebro sensación dolorosa en diferentes puntos, aunque estos no esté realmente afectados.

¿Cómo puedo tratarlas?

Para el tratamiento de los PGMs se han utilizado diferentes técnicas desde la fisioterapia como son:

– Punción seca: se introduce una fina aguja en el músculo sobre los focos hiperirritados, donde se manipula tratando de encontrar una contracción muscular que consiga limpiar la región de sustancias que favorecen la inflamación y la cronificación del dolor.

– El masaje: para relajar la musculatura, normalizar las sensaciones percibidas por los receptores dolorosos de la zona y eliminar la presencia de los PGM mediante técnicas como presión y deslizamiento o compresión isquémica.

– Masaje con movimiento: para normalizar la sensación dolorosa durante el desarrollo de una actividad.

– Estiramientos: para conseguir la longitud normal de todas las fibras musculares que componen el músculo y normalizar su dirección y sentido.

– Aplicación de calor: con la finalidad de disminuir la tensión muscular y con ello las sensaciones dolorosas.

– Actividad física: para disminuir la cantidad de información dolorosa que llega al cerebro desde esa región y con ello rompiendo el ciclo de dolor.

– Técnicas de relajación: ya que el estrés es uno de los factores perpetuantes del dolor de origen miofascial.

– Medicación en el caso de que el médico lo considere oportuno en cada uno de los casos

individuales (Aprendamos a no automedicarnos).

¿Puedo prevenir su aparición?

En la sociedad en la que vivimos, el estrés, la sobrecarga de trabajo, posturas prolongadas,

sobreeesfuerzos y una mala alimentación constituyen el día a día. Es importante controlar todos estos factores, aunque habrá muchas cosas que por desgracia no podamos controlar, sobre todo aquellas relacionadas con el ámbito laboral.

1. Empieza por realizar actividad física de manera moderada para disminuir el estrés y normalizar la actividad muscular.

2. Continúa llevando una dieta completa y equilibrada que ayude a controlar la presencia de las sustancias que cronifican estas situaciones.

3. Evita posiciones prolongadas siempre que sea posible. Si trabajas sentado, intenta levantarte y caminar de vez en cuando; si trabajas de pie en un espacio reducido intenta sentarte, mover las piernas o realizar estiramientos.

4. Conoce tu cuerpo y sus señales. Si notas molestias musculares prueba a ponerte calor durante 20 minutos tres veces al día. Si esas molestias continúan consulta a un profesional sanitario, fisioterapeuta o médico.

5. Aprende que, por mucho dolor que tengas, no debes posponer el tratamiento fisioterapéutico. Éste, aplicado dentro de los umbrales de dolor de cada persona no genera ningún daño, pese a que a día de hoy aún existan profesionales de la salud que continúen defendiendo estas prácticas y el sedentarismo ante problemas de este tipo.

Fuentes: Myofascial Pain and Dysfuction (Simons DG, Travell JG, Simons LS); Examination for Diagnosis of Myofascial Trigger Points: A Systematic Review of the Literature (Lucas N, Petra Macaskill, Les Irwig, Robert Moran, and Nikolai Bogduk); Effect of Treatment on Trigger Points (Javid Majlesi & Halil Unalan).

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